CIRCUITO SUR
LA HISTORIA DE CUBA DESDE 1959
Pastoral de los Obispos Cubanos - 8
Agosto 1960
"Condenamos, en efecto, el comunismo, en primer lugar,
porque es una doctrina esencialmente materialista y atea, y
porque los gobiernos que por ellos se guían figuran entre los
peores enemigos que ha conocido la Iglesia y la humanidad en toda
su historia".
- A nuestros amados fieles:
-
- No creó Dios nuestro Señor el mundo para los bienes que
de él pudieran obtenerse, gracias al ingenio y al
trabajo del hombre, sirviesen solo para hacer más grata
la vida de unos pocos, mientras innumerables seres
humanos estuviesen careciendo de los medios adecuados
para satisfacer sus necesidades más elementales. Una
más justa distribución de la riqueza ha sido siempre y
continúa siendo punto esencial de la doctrina católica.
-
- De aquí que la Iglesia acoja siempre con la más viva
simpatía cuantas medidas puedan a contribuir a elevar el
nivel de vida de los humildes
-
- Las reformas sociales que, respetando los legítimos
derechos de todos los ciudadanos, tiendan a mejorar la
situación económica, cultural y social de los humildes,
tienen apoyo moral de parte de la Iglesia.
-
- Faltaríamos sin embargo a nuestra obligación de
decirles a nuestros fieles, y al pueblo de Cuba, toda la
verdad, si en balance de los aspectos positivos y
negativos del histórico momento que hoy vive nuestra
Patria, no les dejáramos saber también con no menor
claridad, nuestras principales preocupaciones y temores.
-
- Podríamos señalar algunos puntos en que las medidas de
carácter social antes mencionadas no han sido llevadas a
cabo con el respeto debido a los derechos de todos los
ciudadanos con que fueron inicialmente anunciados, pero
creemos será mejor que nos ciñamos a un problema de
extraordinaria gravedad que ninguna persona de buena fe
puede negar en este momento, y es el creciente avance del
comunismo en nuestra Patria.
-
- En los últimos meses el Gobierno de Cuba ha establecido
estrechas relaciones comerciales, culturales y
diplomáticas con los gobiernos de los principales
países comunistas, y en especial con la Unión
Soviética. Nada tendríamos que decir desde el punto
pastoral acerca de los aspectos estrictamente comercial o
económico de estos acercamientos, pero sí nos inquieta
profundamente el hecho de que, con motivo de ellos, haya
habido periodistas gubernamentales, líderes sindicales y
aún algunas altas figuras del gobierno que hayan
elogiado repetida y calurosamente los sistemas de vidas
imperantes en esas naciones, y aún hayan sugerido en
discursos pronunciados dentro y fuera de Cuba, la
existencia de coincidencias y analogías, en fines y en
procedimientos, entre las revoluciones sociales de esos
países y la Revolución cubana.
-
- Nos preocupa este punto muy hondamente, porque el
catolicismo y el comunismo responden a dos
concepciones del hombre y del mundo totalmente opuestas,
que jamás serán posible conciliar.
-
- Condenamos, en efecto, el comunismo, en primer
lugar, porque es una doctrina esencialmente materialista
y atea, y porque los gobiernos que por ellos se guían
figuran entre los peores enemigos que ha conocido la
Iglesia y la humanidad en toda su historia. Afirmando
engañosamente que profesan el más absoluto respeto a
todas las religiones, van poco a poco destruyendo, en
cada paso, todas las obras sociales, caritativas,
educacionales y apostólicas de la Iglesia y
desorganizándola por dentro, al enviar a la cárcel con
los más variados pretextos, a los obispos y sacerdotes
más celosos y activos.
-
- Condenamos también al comunismo por ser un
sistema que niega brutalmente los más fundamentales
derechos de la persona humana. Porque para alcanzar el
control total del Estado sobre los medios de producción
establecen en todas partes un régimen dictatorial, en
que un pequeño grupo de se impone por medio del terror
policial al resto de sus conciudadanos. Porque somete
completamente a la economía y a la política,
sacrificando muchas veces el bienestar del pueblo a las
ambiciones y conveniencias del grupo gobernante. Porque
va anulando progresivamente el derecho de propiedad y
convirtiendo a la larga a todos los ciudadanos, más que
en empleados, en verdaderos esclavos del Estado. Porque
le niegan al pueblo el derecho que tienen de conocer y de
todos los medios de información y no permiten que les
lleguen a los ciudadanos otras opiniones que las que
mantiene el grupo gobernante. Porque subordinan
indebidamente la vida familiar al Estado, impulsando a la
mujer a dejar el hogar para que realice, fuera de su
casa, las más duras tareas, y educando a los hijos en la
forma que el Gobierno desea, sin contar a derechas con la
voluntad de los padres.
-
- Al condenar la Iglesia las doctrinas y procedimientos comunistas,
no lo hace, por tanto, en una forma parcial, en nombre de
determinados grupos de la sociedad que pudieran verse
afectados por el establecimiento de un régimen de esta
índole; lo hace en nombre de derechos inalienables de
todos los hombres, que, en una forma o en otra, son
vulnerados sin escrúpulos por el gobierno comunista.
-
- Recuerden, pues, nuestros hijos, díganlo bien alto a
toda Cuba, que la Iglesia nada teme de las mas profundas
reformas sociales siempre que se basen en la justicia y
en la caridad porque busca el bienestar del pueblo y se
alegra de él, porque ama al pueblo y quiere su bien, no
puede por menos condenar las doctrinas comunistas.
La Iglesia está y estará siempre en favor de los
humildes, pero no está ni estará jamas con el comunismo.
- No se le ocurra pues a nadie, pedirle a los católicos en
nombre de una mal entendida unidad ciudadana, que nos
callemos nuestra opinión a estas doctrinas, porque no
podríamos acceder a ella sin traicionar nuestros más
fundamentales principios. Contra el comunismo
materialista y ateo, está la mayoría absoluta del
pueblo cubano, que es católico y que sólo por el
engaño y la coacción podría ser conducido a un
régimen comunista. Que la Santísima Virgen de la
Caridad del Cobre no permita que esto llegue jamás a
suceder en Cuba.
-
- Así lo pedimos a Dios Nuestro Señor por la intercesión
de nuestra Excelsa Patrona.
- Manuel, Cardenal Arteaga, Arzobispo de La Habana; Enrique
Arzobispo de Santiago de Cuba; Evelio, Arzobispo
Coadjutor y Administrador Apostólico de La Habana,
Obispo de Matanzas; Carlos, Obispo de Camagüey; Manuel,
Obispo de Pinar del Río: Alfredo, Administrador
Apostólico de Cienfuegos; José, Obispo Auxiliar de La
Habana; Eduardo, Obispo Auxiliar de La Habana.
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