
En 1969 cumplía yo una prisión domiciliar, con permiso
para ir a trabajar e ir a la bodega (Colmado) y realizar algunas
gestiones adicionales para lo cual tenia que comunicarme con los
Tribunales Populares, y pedir un permiso especial, dirigida por
Seguridad del Estado Longino (coincidencia que este hombre asesino
despiadado lleve el mismo nombre que el soldado romano que
hundió su lanza en el costado de Cristo), este hombre estaba
acostumbrado a someter a sus contrarios, o sea a los contrarios del
gobierno, seducía a las mujeres que tenían familiares
presos, no importaba su edad, la llevaba a hoteles o cuartos donde
había cámaras y grabadoras, y luego presentaba a los
presos cuando los interrogaba estas fotos y grabaciones para
desmoralizarlos, ¿cuantos se suicidaron después de esta
experiencia? muchos, cuantas jóvenes pagaron con su honra el
permiso de visita de su padre o hermano, o esposo preso? no puedo
enumerar, había muchos hijos de Longino en Trinidad.
Como siempre les digo, me cuesta asumir papel protagónico, pero hay cosas que solo tienen una forma de contarse, y es en detalles. Mi familia, o sea mi hermana, mi madre y yo (ya mi hermano Andy no estaba), habíamos asumido una posición muy definida y firme frente al gobierno, nunca hicimos guardia, no participamos en los CDR (Comités de Defensa de la Revolución), no pertenecimos a ningún organismo, trabajé si, para ganar el sustento, pero mi único aval era mi trabajo y todos conocían mi forma de pensar y la de mi familia.
Este hombre, Longino me hizo varias
proposiciones, y siempre recibió de mi la misma
reacción de rechazo total, con dignidad. Un día me
dijo: "tu te vas de este país si yo quiero y cuando yo
quiera". Entonces me acusó de incumplir mi condena domiciliar,
y de tratar de seducirlo, (me perdonan si me río un poquito),
¿yo mezclada con un asesino comunista?, pero era su forma de
tratar, de someterme, como el mimos dijera : "a esta quiero JODERLA
bien jodía". Perdonen la expresión, pero es lo que
dijo. Bajo esta acusación me citaron para un juicio publico en
la Plaza de la Revolución de Trinidad, allí llevaron en
camiones a todas las personas que pudieron recoger, fueron a los
alrededores de la ciudad creyeron que llevando personas de bajo nivel
socioeconómico y de la raza negra, encontrarían quien
me hiciera una acusación que le diera la fuerza o la excusa
para recluirme en prisión por largo tiempo, no lograron su
objetivo, todas estas personas me conocían desde niña,
y no tenían nada de que acusarme. Recuerdo la petición
del juez popular Carlos Joaquín Zerquera, hombre que
robó un banco y que hoy es el historiador de Trinidad, el
pedía al pueblo en esta forma : <HAY ALGUIEN QUE TENGA
ALGUNA ACUSACIÓN MORAL O DELICTIVA CONTRA LA ACUSADA?
Así hicieron esta petición varias veces, pero no
había nada que decir, todo el mundo se mantuvo en silencio,
para mi fue muy fuerte estar subida allí, en aquella tarima
ante un pueblo entero, pero estaba tranquila conmigo, cuando vieron
que no había forma que nadie emitiera la acusación que
buscaban, emitieron su fallo:
"La acusada es ciudadana norteamericana, y va a vivir a Estados
Unidos, un país con un sistema político y
económico diferente al sistema socialista, y para que sienta
el rigor de la revolución la vamos a enviar a Palma Sola,
¿acepta la acusada la sentencia?
Contesté: "Ustedes tiene el poder que da la fuera y la fuerza que da el poder, ¿que mas puedo hacer que aceptar?"
Al otro día debí presentarme en la jefatura de la policía, allí me encontré de nuevo con Longino y me dijo: "todavía puedo anular tu sentencia si tu lo quieres"
Fui llevada hasta la cárcel de Sagua la Grande, donde me ficharon y me dejaron en el vivac de Sagua por 7 días, las camas eran las que llamaban en Cuba colombinas o sea unas camitas chiquitas, y estaban llenas de chinches, por lo que yo dormía en el suelo, había una presa mas, que no se su causa, luego llego otra presa, venia de Cienfuegos, se hacia llamar la Cucha, era prostituta y no se cuantas cosas mas, todo su cuerpo supuraba desde los oídos hasta los dedos de los pies, tenia sífilis, y todas las enfermedades venéreas, recuerdo haber sentido miedo, pero me tuve que sobreponer, allí supe lo que era comer ""entongao"", una especie de reunión de sobras o de pocos de todo, como harina, frijoles y otras cosas mas que no tienen nombre, en principio no quise comer, pero luego el hambre te obliga y no miras lo que te dan en una lata de limpieza dudosa, tampoco le tomas el sabor, lo metes en la boca y tragas sin masticar para no identificar, solo quieres que tu estomago sienta el peso de aquello que le echas.
Por fin a los 7 días me llevaron de nuevo a la cárcel de Sagua, y de allí me llevaron a la terminal de guaguas, donde me dejaron sola montada en la guagua e indicándole al chofer donde debía bajarme.
Palma Sola es un Campo de Trabajo
Forzado situado en el limite de la provincia de la Villas
con Matanzas, mas allá de Corralillo, se compone de
una construcción en forma de nave de concreto con
techo de zinc galvanizado en el centro de un terreno yermo,
tiene cabida para 100 presas, pero en ocasiones pueden tener
hasta 150, estas mujeres extras dormirán en el suelo,
y eran a trabajos extraordinarios sin atención
medica, allí no existe enfermería,
alimentación precaria y malos tratos.
Llegué a Palma Sola como a las 4 de la tarde, era el
mes de mayo de 1969, ya había llegado a aquel sitio otra presa
de Trinidad, pero esta mujer estaba presa por ventas clandestina y no
tenia ideales políticos, para ganarse la simpatía de
las presas sobre todo de la miliciana que dirigía aquel campo
de concentración, había hablado pestes de mi, que yo
era la gran contra-revolucionaria, había hablado de mi hermano
como si fuera un asesino, había volteado a aquellas mujeres en
mi contra aun antes de conocerme, por lo que fui recibida con
hostilidad, tomé la única cama que había libre,
que gracias a Dios estaba al lado de la ultima ventana de aquella
nave, que era una construcción en medio de un terreno
yermo.
Yo me sentía muy triste y las lagrimas corrían por mi cara sin poder evitarlo, pensaba en mi madre, en mi casa, y en la injusticia que era que estuviera allí por el capricho del poder de un hombre; llevaba conmigo una Biblia y una Economía Política que me fue de mucha utilidad, mi madre me había enviado una maleta con sabanas y una colcha, pero la miliciana no estaba y esa noche no dormí del frío, pues no me entregaron la maleta porque la miliciana estaba fuera, y ella era la encargada de entregármela, pero al otro día me decidí a luchar, no hundirme en las desesperación.
Al otro día nos dieron EL DE PIE a las 4:30 a.m. para supuestamente desayunar, pero la miliciana, Yolanda se llamaba, dijo que la leche estaba cortada y solo nos dieron pan con azúcar y agua de café, yo no llevaba ropa de trabajar en el campo, no estaba prepara ni sabia que tendría que regar abono y recoger pepinos, y melones podridos para las cochiqueras y otras labores mas, dije que no iría al campo, pues no quería ir, pero allí no había plantados, ibas o ibas no había otra, así que al campo fui.
Ese día nos toco regar abono potásico a las siembras de caña, sin guantes, sin camisa que protegiera mis brazos, (pero no era la única) el abono se pegaba en la piel y al sudar producto del sol y el calo, la potasa hervía sobre nuestra piel provocando quemaduras, lo tragábamos porque el aire lo tiraba sobre nuestra cara, y lo inhalábamos al respirar, y al unirse a la saliva y las secreciones de las vías respiratoria también se quemaban. A los pocos días mi lengua y mi paladar, mis fosas nasales y hasta la faringe estaban en carne viva, no tenían piel, igual los brazos y la cara, se formaban unas costras, no podía reírme pues los labios estaban partidos y la sangre corría de ellos, hoy padezco de un asma alérgica y de cáncer en la piel producto de aquella experiencia.
Allí como las mujeres nos tiráramos en la tierra a descansar, o simplemente a sentarnos cuando nos daban receso de almuerzo, habían garrapatas, piojos, caraganos (piojos púbicos), y cuanto parásito del pelo y la piel puede haber, yo estaba aterrada que me cayeran estos animales. Un día me picaba mucho la cabeza y pedí a otra presa me registrara, pensé que tenia piojos y ella grito, yo me asusté y me dijo: "no Marilú, lo que tienes son ampollas en el cuero cabelludo".
El almuerzo generalmente consistía en unos huevos hervidos o tortillas o revoltillos, no se la razón, pero estos huevos eran verdes, no amarillos, los comía con asco, con mucho asco, pero teníamos hambre, tanta que no era obstáculo para que comiéramos, ademas del hecho que nos llevaban a comer donde había cerdos muertos por fiebre porcina, las moscas revoloteaban encima de aquellos animales que apestaban ya, no los retiraban del campo, era una modo de tortura.
Palma Sola tenia muchos modos de aprender de la vida, y muchos modos de llevar a la persona humana a su desvalorización y a su destrucción moral. En Pala Sola había 100 a 125 mujeres, allí habían asesinas, corruptoras de menores, traficantes de drogas, lesbianas, prostitutas, ladronas y contrabandistas y 5 presas políticas, entre estas ultimas yo.
Mezclar a presos políticos y comunes ha sido una practica del gobierno de Castro, y en muchos casos una forma de maltratar a los presos políticos, para mi fue un aprendizaje muy grande, y me di cuenta cuan responsables somos de esta decrepitud moral de la sociedad, y Dios me dio una oportunidad de llevar el mensaje de su palabra a aquellas mujeres que habían llegado al fondo, pero también use la Economía Política, ( me río un poquito al recordar el hecho), por mi preparación académica la miliciana me puso a explicarle a las presas la Economía Política, pero esta es un arma de doble filo, y allí se formó, pues yo invertí la intención del texto y mediante ella lleve a las presas un mensaje de oportunidad y derecho a la libertad, resultado me castigaron y me prohibieron que les hablara a las presas de Economía Política. En medio de aquella oscuridad yo sentí satisfacción dentro de mi, ellos, los comunistas siempre temen a la libertad de pensamiento, y yo poseía para mi esa libertad y podía trasmitirla.
(Mañana continúo con Palma Sola, recorre mi espalda un escalofrío al recordar aquel sitio).