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 SEGUNDA PARTE.

El tétrico Campo de Concentración de Palma Sola, Corralillo, Las Villas.
Mis terribles experiencias como Presa Política.


Ha sido táctica continua y sistematizada del sistema de gobierno de Fidel Castro y sus secuaces, el desmoralizar al pueblo cubano para amoralizarlo, un pueblo sin fuerza moral será fácil de ser llevado a costumbres fuera del marco de la moral como tal, en las cárceles, centros de detención y campos de concentración de Cuba, este sistema se subraya por ende, y Palma Sola no era la excepción, todo lo contrario.

 Toda criatura ha sido creada para compartir su vida con otro semejante, generalmente de otro sexo, únicamente los organismos unicelulares, primarios o hermafroditas no necesitan pareja, y el ser humano diríamos que es el mas necesitado del afecto o del compartir sus emociones, así vi en Palma Sola mujeres que llegaban, o que ya estaban allí, casadas con familia e hijos, convertirse en lesbianas, esto única y exclusivamente porque la cárcel es muy dura y muy sola, y tantas comenzaron por hacer un conocimiento, una camaradería, una amistad para luego formar una pareja, así por las noches sentías a las presas cambiar de literas, pero eso no era lo marcado, durante el día cuando íbamos a los campos, se reunían en una casucha sin techo, y allí hacían exposiciones orgiásticas, de pronto llegaba un grupo de guardias y las sorprendía, y las que estaban por una causa a veces tan simple como ser lancheras (así llamaban a las balseras) se quedaban indefinidamente por LACRA SOCIAL.

Entre estas mujeres que eran de todas las clasificaciones, en su vida muchas habían sido prostitutas de profesión (no estoy enjuiciando a nadie); cuando íbamos a los campos a trabajar, en ocasiones nos mezclaban con presos de la granja Santa Rosa, entonces estas mujeres provocaban a los hombres, los excitaban, les mostraban partes de sus cuerpos, o los tocaban, era cruel ver a aquellos hombres que llevaban 10-12 años presos sin ver mujer, sufrir estas provocaciones, esto también es violación de DERECHOS HUMANOS.

En Palma Sola como he contado no había enfermería, entre las presas había una que tenia ulcera, un día estábamos en el campo, estaba lloviendo y hacia tanto calor, a esta muchacha le decían "La Sonsa", y empezó a vomitar sangre negra, no había recursos, teníamos que esperar a las 6 de la tarde que venían a recogernos en unas carretas que arrastraba un tractor a las que decían guarandignas, todas creíamos que la presa se moría, esa noche no dormimos a pesar del toque de silencio, pues la miliciana no estaba en el campo, y por lo tanto no se podía llevar al policlínico del pueblecito cercano, hasta el otro día no se pudo llevar al medico, y allí solamente le pusieron un suero con un calmante y al tercer día a los campos de nuevo.

Había también allí una mujer que estaba presa porque le prohibió a su hija tener relaciones sexuales con un militar que era un hombre mayor y casado, los CDR la denunciaron y la enviaron a Palma Sola, un día íbamos en la gurandigana al campo, el borde donde algunas se sentaban estaba lleno de abono potásico, así se le llenaron los pantalones en el área de los glúteos, y al ir a trabajar y sudar, el abono paso al cuerpo de la presa produciendo unas quemaduras en el área genital, podíamos decir que si se hubiesen clasificado las quemaduras eran de tercer grado, la mujer estuvo mas de 15 días en una cama cubierta con una sabana sin poder levantarse.

Llegaba un punto en la baja moral de estas mujeres y también en la de los hombres que sufrían condena en los campos colindantes, en que poco importaba el amanecer del día siguiente; yo misma sentí muchas veces el deseo de dejarme caer delante del tractor que cubría los trozos de caña con tierra, o del que abría los surcos y así terminar aquel infierno, pienso en aquellos que estaban en peores condiciones, nosotros al menos veíamos el sol, sentíamos el aire, pensemos en los presos de LA CABAÑA, DE SAN SEVERINO, DE CONDADO, DEL PRÍNCIPE y de tantas prisiones cerradas que había y hay en Cuba.

Allí en Palma Sola conocí una muchacha que estaba por LACRA SOCIAL, era joven agraciada, ella formaba pareja con una mujer de Sta. Clara que era lanchera, ella, la joven, me contó de los presos en los cayos que rodean a Cuba, no esos cayos donde hoy hay hoteles españoles de lujo, era en cayos pequeños que son formados por manglares, donde se extraía el mangle para hacer carbón, a esos cayos enviaban presos plantados, presos firmes a sus convicciones e ideales, estos hombres trabajaban allí desde antes de salir el sol hasta su puesta, metidos en el agua quizás hasta la cintura, mordidos por las jaibas u otros animales que allí entre las raíces del mangle vivían, sus piernas se llenaban de úlceras las cuales se infectaban por la falta de medicamentos, según me contó la presa las raciones de comida eran de hambre y pura bazofia, el famoso "entongao" pero de la peor calidad, las fiebres consumían los cuerpos de esos prisioneros que en ocasiones caían al agua exhaustos y que en ocasiones morían allí entre el mangle sin otra sepultura que los animales que se alimentaban de sus cuerpos, y sin que sus familiares supieran la suerte que habían corrido.

¿Importa todo esto a los Derechos Humanos de la ONU? pienso que no, por que los países firmantes de la Declaración de Derechos Humanos son los mismos que tienen interés en la nueva industria de Cuba, la EXPLOTACIÓN DEL HOMBRE POR EL CAPITAL EXTRANJERO, ¿que le importa a esos países lo que han vivido, y viven los cubanos?, ellos, España, Canadá, y aun los mismos Estados Unidos no quieren que el sistema actual de gobierno en Cuba caiga, pase, cambie, porque se les caería el negocio, mientras los firmantes de la Carta de los Derechos Humanos sean los mismos que lucran del dolor del pueblo cubano, mientras sean los mismos que se nutren con su sangre, no habrá cambio en Cuba, seamos objetivos y enfrentemos esta realidad, por los firmantes de la Carta de Derechos Humanos, en el alto Comisionado de los Derechos Humanos, también se sientan LOS CÓMPLICES DEL ASESINO.


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