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 En la búsqueda de mi hermano Andy, capturado herido y desaparecido.
Las autoridades cubanas no son eficientes, son crueles.

 


Por experiencia propia debo decir no, las autoridades cubanas no son eficientes, son crueles, especialistas en la tortura emocional y psicológica, pero no son eficientes para nada.

 En la búsqueda de mi hermano recorrí todas las cárceles cubanas, llegué a todas las autoridades pertinentes, escribí sinnúmero de cartas a todo aquel que pensé pudiese ayudarme a localizarlo, la única respuesta era SILENCIO durante mucho tiempo. Por fin un día me llegó una respuesta, fui citada al Vaquerito, muchos recodaran aquel lugar, tan tristemente recordado como las naves de Condado, u otras prisiones cubanas, tomé la guagua en Santa Clara, la cual me dejaría frente a la entrada que conducía a aquel sitio, debí recorrer un camino que llevaba a una especie de chalet que fue convertido en oficinas, mientras caminaba hacia aquel sitio, sentía que el corazón se me derretía de miedo, las piernas me temblaban, me preguntaba que me esperaba en aquel sitio, y si saldría de él.

Por aquel sendero no encontré un alma solamente, el guardia del portón con quien me identifiqué, y luego otro guardia en la puerta de la oficina, me pasaron a una sala y allí esperé a ser llamada; en aquel sitio reinaba el silencio, cuanto miedo sentía, por fin me llamó un oficial y me pasó a una oficina, allí me dijo: -A nuestras manos han llegado.....-

Yo me dije : "Aquí me morí", pues había sacado unos documentos por medio de un sacerdote, y pensé que el gobierno cubano los había interceptado.

Pero no, el hombre continuó: -A nuestras manos han llegado unas cartas suyas para el Primer Ministro, el comandante en jefe Fidel Castro sobre su hermano Andrew De Graux.

Como el animal cuando siente miedo agrede, así reaccioné, y le dije con una falsa arrogancia, pues solo yo sabia el miedo que sentía: -¿Ah, si?, yo pensé que habían ido a parar a la basura-.

El militar trató de darme una explicación sobre la suerte de mi hermano Andy como para sacarme del paso, y quitarse el problema de encima, explicación tonta y desordenada que no coincidía en nada con los hechos, yo sentí como una burla al destino que había corrido mi hermano, no lo podía aceptar, y le grité a aquel hombre olvidando temores y riesgos: -MENTIROSO-.

El no sabia nada de nada, simplemente repetía lo que le indicaron que dijera, repetía como un papagayos, de ambas partes nos dijimos cosas tan fuertes como asesinos y criminales, así ellos piensan de nosotros, o al menos les han enseñado a creer, porque no tienen ni siquiera la capacidad de pensar. Por fin calmamos nuestros ánimos, y yo pude explicarle lo que realmente había ocurrido con Andy, y nuestra ansia de encontrarlo. El militar aquel me dijo que cursaría una investigación y se me informaría el resultado, y que si mi hermano había muerto en cualquier circunstancia se me enviaría un reporte escrito, y se me entregarían los restos de mi hermano.

Salí de aquel sitio destrozada, y con la convicción cada vez mas fuerte que nunca me dirían nada de mi hermano. Regresar a Trinidad con las dificultades del transporte era fuerte, tomé la ruta de Manicaragua, necesitaba ver de cerca esas montañas donde ellos lucharon y dieron su sangre por nuestra libertad, sentir en el anochecer el olor de la tierra de donde venimos, y ver a Trinidad desde lo alto de las montañas como un cuadro de luces, buscaba fuerzas para llegar ante mi madre. Llegué a casa tarde, como a las 12 de la media noche, mi madre dormía, me tiré encima un cubo de agua fría a modo de baño y me fui a meter a mi cama, en eso mi madre despertó, y con su despertar la temida pregunta de: -¿QUE TE DIJERON DE TU HERMANO? NADA VERDAD, NADA SABEN ELLOS, NADA PUEDEN DECIR, EL ESTA VIVO, EL VOLVERÁ UN DÍA, ELLOS NO LO PODRÁN EVITAR.

No tuve mas remedio que darle la razón y decirle: -Es cierto mami, nada saben, nada me pudieron decir-.

¿Cuantas madres cubanas esperan el regreso de sus hijos? En mi madre veo a todas esas madres, como en mi hermano a todos esos hombres que un día salieron de sus casas donde aun los esperan.

Mi madre fue a dormir de nuevo con aquel auto-engaño, o en aquella esperanza, cuanto hubiese querido llorar, gritar el dolor que sentía dentro de mi, pero no podía lastimar mas a aquella mujer que ya tenia demasiado dolor en su alma, no podía dormir, mi cuerpo temblaba, pues de alguna forma mi organismo tenia que sacar las emociones vividas en el día, y la impotencia sobre todo de no poder devolverle su hijo a mi madre.

Pasó el tiempo, y un día al llegar a casa (había salido yo a buscar el pan), mi madre me entregó un telegrama donde indicaba que me presentara en Seguridad del Estado tan pronto lo recibiera; así que le indiqué a mi madre que debía ir de inmediato, la pobre tenia temor de lo que pudiera ocurrirme, mi hermana y el resto de la familia hacia tiempo se encontraban en Puerto Rico, estábamos ella y yo solas; salí para Seguridad del Estado, ellos ocupaban la residencia de Asunción Echaniz, una gran casona colonial en la calle de Capdevila, cuando llegué había un oficial de Seguridad del Estado en la sala, Ramonin Arrechea, uno de los mas crueles representantes de este cuerpo represivo, cuando me vio parada en la puerta me preguntó que quería, le presente el telegrama y me dijo: -quedate ahí parada, no des un paso hacia adentro ¿Eh?-, entonces llamó: -Julián, Julián, apurate ven acá-. Julián era en esos momentos el jefe de Seguridad del Estado, una persona que si no menos malo, si con un poco mas de educación, y me dice: -¿Que quieres Marilú?-

Le presenté el telegrama, pero aunque parezca mentira estos hombres tenían como temor de dejarme pasar, se paró Julián en la puerta, y mandó llamar a otro matón de ellos que vivía en la casa del frente, conocido como Cheo Pistolas, ya que vestía al estilo del viejo oeste americano, y el aspecto era tan desagradable ...., cuando Cheo entró, los otros dos se sintieron mas tranquilo, entonces Julián me dijo: -Mira Marilú, tú has reclamado los restos de tu hermano, y se nos ha dado la orden de entregártelos, pero fijate Marilú, tú eres una mujer, eres joven, y esto es algo tan duro, que aun hombres como yo que estamos graduados nos sentimos afectados, en estos momentos todavía yo me afecto cuando tengo que sacar los restos de un compañero-

PALABRAS, PALABRAS Y PALABRAS. Olvidé nuevamente el temor y le dije : -Mira Julián, el dolor tiene un limite, llega el momento que ya llenaste tu copa de dolor y nada te hace sentirlo de nuevo, y ya yo llené mi cuota; fijate, si te digo esto, si me vas a entregar los restos de mi hermano, no me den hueso por hueso para salir del paso, me puedes poner ahí 100 esqueletos, y yo te voy a decir ESTE ES EL DE MI HERMANO, o de lo contrario te voy a decir: PERDISTES EL TIEMPO JULIÁN, NINGUNO DE ESTOS ES, así que te repito, si me vas a dar los restos de mi hermano no vengas con engaños, porque no voy aceptarlo-.

Todavía estoy esperando que me entreguen los restos de mi hermano, y me pregunto ¿acaso saben ellos donde lo pusieron y que hicieron con él?

Al regresar a mi casa tuve que decirle a mi madre que se trataba de nuestra salida del país, pues no quería escarbar en su herida, también al salir de allí, de Seguridad de Estado vi diferentes personas que estaban pendientes de mi entrada y salida.

Cuando me escuchen hablar en esta forma no crean que no siento, si lo siento y mucho, pero tengo que narrarlo así, y no dejarme romper por los sentimientos, del mismo modo si me hubiesen entregado el cuerpo de mi hermano me hubiese controlado, y no les hubiera dejado ver mi dolor, no hubiese permitido que disfrutaran con ello, aunque mi vida toda se rompiera dentro de mi.

Una vez mas pregunto ¿como es posible que Amnistía Internacional, Derechos Humanos y todas estas Organizaciones que se venden como redentores de la justicia de los hombres, permanezca impasible antes estos hechos, cuantos hombres y mujeres, sus familiares no saben donde están sus cuerpos? cuantas fosas comunes hay en Cuba. Cuantas familias viven día a día el dolor de no saber que fue de sus seres queridos?

Cómplices del Asesino cuentas tendrán que dar de ser co-culpables de estos crímenes, recuerden que la mano de Dios en su momento caerá sobre ustedes.

AY DE AQUELLOS QUE MANTIENEN A ESTE Y A TODOS LOS REGÍMENES QUE VIOLAN LA LIBERTAD DE LOS HOMBRES Y SOMETEN LOS PUEBLOS A PRISIÓN Y MUERTE.

Ay! Cuba, Escambray, Trinidad, y los recuerdos, ¿algún día sanará nuestro corazón?, no lo creo, pues nada cierra esas heridas, nada. Pido una vez mas disculpa a aquellos quienes mis palabras afecten, o lastimen, o traigan recuerdos que los hagan derramar lágrimas, pero mis recuerdos están ahí, en mi vida, por primera vez los escribo, pero están tan claros, tan nítidos, como en el día en que se vivieron.


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