RECONCENTRACIÓN DE CAMPESINOS DEL ESCAMBRAY
Otro de los grandes horrores del comunismo cubano.

 

La reconcentración de campesinos se implementó por primera vez en Cuba cuando el tiempo de la colonia, por el gobernador Valeriano Weyler, 1896.
Casi 70 años después, los comunistas que tomaron el poder pusieron de nuevo en practica esta horrenda e inhumana acción, para restarle logística a las guerrillas democráticas del Escambray. Estos humildes guajiros (campesinos), fueron hacinados en lugares apartados al otro extremo de la Isla, en lo que se dio en llamar, "Los pueblos cautivos de Pinar del Río"

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En varias paginas del Internet encontramos versiones sobre este crimen de despojo de propiedad y desarraigo de los guajiros del Escambray, yo le doy mi versión, lo que vi una madrugada, y todo ese día, allá en mi pedacito de tierra amada, Trinidad, Cuba.

Era de madrugada, las 2:30, quizás un poco mas, tal vez las 3:30 mas o menos, mi madre, mi hermana y yo viviamos con miedo, mucho miedo, estábamos amenazadas, y después de haber sido hecho prisionero y desaparecido mi hermano Andy, y tomado prisioneros tantos campesinos, pensamos que cualquiera podía delatar nuestras actividades, y venir a buscarnos presas en cualquier momento; sentimos un rumor, un murmullo, algo raro, y entreabrimos un poquito una de las ventanas que daba a la calle, y lo que vimos nos asombró, eran muchas personas en las aceras, entonces mas pudo el asombro que el instinto de conservación, nos vestimos y abrimos completamente las ventanas y la puerta de la calle, para enfrentarnos al horror y al dolor.

Si, horror de ver ancianos que quizás nunca habían antes abandonado sus tierra para venir a la ciudad, niños en brazos que lloraban de hambre, sed, y miedo, la calle estaba llena de estos pobres seres asustados, tirados en los bordes de las aceras, algunos tenían bultos que habían logrado hacer metiendo en fundas de almohadas algunas pertenencias; otros habían logrado amarrar en sabanas igualmente unas pocas cosas, pero los mas venían escasamente con lo que habían logrado ponerse, cuando los sacaron de sus camas y sus casas.

El instinto de solidaridad, y de dolor (perdonen que repita tanto la palabra, pero eso era lo que sentíamos, dolor por nuestro pueblo), se impuso al instinto de conservación y al temor a las represalias, hicimos café aguadito, para que alcanzara hasta donde pudiera, tomamos lo que teníamos de comer, hicimos revoltillos y el pan que teníamos, al igual que la leche, y fuimos dándole también agua a aquellos que pudimos socorrer, antes que los milicianos (los súbditos del asesino), nos prohibieran seguir brindando este socorro primario a aquellas víctimas; luego lo hicimos disimuladamente, lo dábamos al que teníamos mas cerca, y estas personas trataban de comer o tomar a escondidas.

Las horas se sucedieron, y el sol salió. Mas triste el cuadro a plena luz que en las sombras, mas fuerte la miseria y el sufrimiento a pleno sol, que en la oscuridad; los niños lloraban del calor, hambre y sed, los ancianos se desmayaban, las personas sentían necesidad de ir al baño, pedimos permiso para permitirles usar el nuestro, pero lo prohibieron. A medida que el día transcurría, la desesperación crecía, ¿que harían con todas aquellas personas que estaban hacinadas en varias de las calles de Trinidad?

Llegó la tarde, y siguió corriendo hasta las 5 o las 6 en que empezaron a llegar camiones, de los mismos que transportaban las tropas cuando subían a las montañas, cada camión tenia una capacidad para 50 hombres de pie, pero a estos pobres seres humanos los montaron en grupos de 125 en cada camión, aunque parezca un sarcasmo, no hay otra definición, los pusieron como sardinas en lata; el que caía al piso del camión con el movimiento de las demás personas, allí quedaba tirado, y a veces unos encima de otros. Siempre me he preguntado, ¿cuantas personas murieron en el recorrido hacia su triste destino, cuantos niños se ahogaron con el calor, la sed, cuantos ancianos que estaban quizás enfermos, mujeres embarazadas?

Mi madre, mi hermana y yo, estuvimos mirando hasta que se llevaron al último grupo ya tarde en la noche, y esa noche no pudimos dormir, nos quedamos sentadas las tres en la saleta de la casa, sin poder hablar, el impacto de los sentimientos era tan fuerte....


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