El día que se alzó Kiche Jaime, ...Y EL CABALLO QUE PRENDIERON POR TRES DÍAS.


Trinidad de Cuba, ciudad colonial rodeada de pequeñas quintas, donde todo el mundo se conocía y donde crecí y vivi hasta el 1981, a nadie por lo tanto le extrañaba verme caminar por los alrededores de la ciudad, me llevaba con todos y a todos visitaba; en una de esas pequeñas quintas conocí un hombre admirable, por esas cosas extrañas de la vida ese hombre moriría el día en que fue hecho prisionero mi hermano Andy, pero les voy a contar un pedacito de la vida de este hombre y que le hiciera al gobierno cubano, y como reaccionaron las autoridades revolucionarias.

Era una mañana de 1962, regresaba yo de tomar mis clases de mecanografía, taquigrafía e ingles, recuerdo la hora exacta las 10 a.m., al llegar a la esquina de Punta Brava, así le llamaban a la esquina donde se encontraban las calles de Santo Domingo (después Camilo Cienfuegos), Gutiérrez (después Maceo) y la calle de Jesús Menéndez, no recuerdo el nombre antiguo, pues al llegar al punto de unión de estas calles me encontré que estaban llenas de milicianos, continúe caminando y mi tío que tenia una gasolinera en el área, me dijo: "Mary, no te alteres", yo quede atónita pues no sabia a que venia esa expresión, seguí mi camino y otros vecinos me dijeron algo semejante, no comprendí nada hasta que llegue a mi casa, cuando entré me quedé con la boca abierta, si había soldados en la calle mas habían dentro de la casa, mi madre y hermana sentadas en unas sillas sin poder ni levantarse, y aquella tropa de bárbaros registrando y volteando todo, no supe que pasaba, se las llevaron a ambas presas sin apelación de nada, a mi me dejaron porque no estaba en la casa cuando ellos llegaron.

En ese tiempo el G-2 estaba en los altos del Dr. Frías, en la calle de Gutiérrez y Colon, allí se llevaron a mi madre y a mi hermana y las tuvieron 3 días, yo estaba horrorizada pues eran los tiempos en que si te llevaban a Topes de Collantes podías desaparecer definitivamente, mi cuñado que era primo de Julio Emilio Carretero, fue amenazado:" si te acercas por aquí de nuevo te dejamos preso".

Todo esto ocurre porque se habían reunido tres personas dos de las cuales omito sus nombres por seguridad, el tercero era este hombre admirable y valiente Kiche Jaime (Chiqui, así lo refieren las listas y los memoriales), Kiche Jaime había venido a mi casa a traerle a mi madre un mensaje de mi hermano Andy, junto con otro de los visitantes, que para disimular la visita le trajo a mi madre viandas y carne de cerdo, a la hora de irse, decidieron tomar tres caminos diferentes, uno tomó la calle de Angustias, otro se encamino hacia el hospital y el tercero Kiche Jaime tomo hacia la calle de Santo Domingo, no se dieron cuenta que había tres milicianos parados en la acera de enfrente, en fin las tropas en las calles de Trinidad en esos tiempos eran como las moscas en tiempos de calor, dos de los milicianos tenían armas largas, uno tenia una pistola solamente y éste fue quien sigue a Kiche Jaime y lo detuvo, Kiche Jaime siguió caminando sin hacer resistencia delante del miliciano, al llegar a la calle de Lino Pérez y Gutiérrez, donde estaba el Templo Bautista había un caballo no amarrado, en ese momento Kiche Jaime le dio un golpe al miliciano y le quitó el arma, tomó el caballo lo montó y salió corriendo en él por la calle de Lino Pérez hacia las montañas,

Trinidad queda en la falda de una loma, era tan fácil alcanzar el monte, Kiche Jaime alcanzó la Vigía y soltó el caballo llegando a las montañas, y formando parte del mismo grupo de Benito Pedraja que mi hermano, resultado de esta operación, se llevaron a mi madre, a mi hermana y a las otras dos personas presas y como no pudieron hacer prisionero a Kiche Jaime, llevaron el caballo para la jefatura de policía y lo pusieron en una celda por tres días, quizás esperaban que el equino declarara.

...Y ESE DÍA PRENDIERON EL CABALLO.


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