
Stalin hijo a quien ella llamaba
Ricardo, creció en este ambiente de familia, donde la
dignidad y el honor regían la vida de todos los
miembros, era alto, delgado, fue desde muy temprana edad
amigo de mi hermano Andy, y por lo tanto asiduo en mi casa,
fue de los primeros en alzarse con un grupo de
jóvenes y fue de los primeros en caer, lo hicieron
prisionero herido y lo llevaron a Topes de Collantes, a lo
que había sido el Hospital
antituberculosis mas grande de Latinoamérica, y que el
gobierno de Fidel Castro convirtió en uno de los Centro de
Tortura y Prisión también mas grandes de Cuba;
allí fue sometido a todo tipo de torturas físicas y
emocionales, su cuerpo fue destrozado, ya agonizante vino un medico
conocido en Trinidad como Cuco Lara y le dijo: "tengo tu vida en mis
manos, si denuncias donde están tus compañeros te
salvo, de lo contrario terminare tu vida con una inyección
letal en las venas", Stalin se negó y le dijo: "si quieren
hacerlos prisioneros salgan al monte a buscarlos", Stalin tenia 17
años, Cuco Lara le puso la inyección y lo mató
en una camilla de una sala de emergencias.
Trabajaba en Topes de Collantes un tío de Stalin de nombre Pedro Rodríguez, q. en p.d. y un compañero le dijo a Pedro: "trajeron unos alzados heridos y a uno lo acaban de bajar a las neveras, dicen que Cuco Lara le puso fin a su vida". Pedro fue a las neveras, cual seria su sorpresa cuando abrió la gaveta y encontró a su sobrino muerto, pero se sobrepuso a su dolor y llamo a la familia, nunca Rovirita se había ocupado de su hijo, pero en esta oportunidad la familia Guerra recurrió a su integración y participación en el gobierno para que les entregaran el cadáver, el hizo la gestión, recuerdo el cadáver de Stalin lleno de bayonetazos, los dedos de la mano destrozados y arrancados para quitarle un anillo de rubí que llevaba puesto, las heridas de la bayoneta las tenia hasta en la cara, lo torturaron salvajemente, con saña, con bestialidad, lo limpiamos, y lo vestimos con el uniforme gris que llevaban los hombres que luchaban en las montañas por la libertad de Cuba, al ponerlo en el féretro y en una habitación, Rovirita vino y dijo ante el sarcófago : "Así mueren los que traicionan a la Patria" y se marchó, pudimos llevarlo a enterrar con la bandera Cubana y cantando el Himno Nacional, a Stalin lo mataron antes del desembarco de Bahía de Cochinos.
A su madre Consuelo la sostuvo la fe en Dios, pero nunca mas fue la misma, con la vida de Stalin le llevaron la vida de su corazón, como a tantas madres Cubanas.